Senda de Camille

Presentación

Localización: 
Localización de la Senda de Camille
Mapa: 
Mapa de la Senda de Camille
Croquis: 
Distancias y desniveles de la Senda de Camille
Introducción

La Senda de Camille es una ruta circular de senderismo en el Pirineo occidental, de 104 km y más de 12.000 metros de desnivel acumulado (sumando el positivo y el negativo), que transcurre en buena parte por el Parque Natural de los Valles Occidentales (Aragón, España) y por el Parque Nacional de los Pirineos (Aquitania, Francia).

Las altitudes de la ruta oscilan entre los 2.115 metros del puerto de Vernera y los 860 metros del camping Lauzart.

La Senda de Camille fue creada en el año 2008 por un grupo de guías de montaña para dar a conocer el recién creado Parque Natural de los Valles Occidentales, y crear un producto de senderismo atractivo siguiendo la estela de éxito de otras iniciativas similares.

La travesía une cinco refugios guardados y un camping, por lo que debe realizarse en un máximo deseis etapas.

Al igual que en otras rutas circulares, la Senda de Camille tiene una organización (www.lasendadecamille.com) que permite unificar y coordinar las reservas de plaza de los refugios. A los senderistas que adquieran el forfait se les entrega una mini-guía y un excelente mapa topográfico escala 1:25.000 con la ruta marcada (editorial Alpina, también puede comprarse en las librerías), una brújula y un saco sábana, además de la tarjeta del forfait para el control de paso por los refugios. Además, a los senderistas que completen la travesía se les entregará una camiseta técnica exclusiva de la ruta.

Para los deseen realizar la travesía con un guía profesional pueden consultar las salidas guiadas en la misma web de la organización (www.lasendadecamille.com).

Obviamente, la travesía también se puede realizar por libre reservando en cada uno de los refugios en los que se prevé dormir.

Para la Senda de Camille no existe una señalización específica. Hay tramos que coinciden con el GR-11 (transpirenaica), con la HRP (alta ruta pirenaica) y el Camino de Santiago aragonés. En otros tramos las referencias son hitos de piedras, y por lo tanto es necesario saber orientarse con el mapa y con la brújula.

Aunque la ruta no presenta tramos técnicos, sí exige una buena preparación física, como pone en evidencia la simple observación de los duros desniveles de cada etapa. También es necesario tener experiencia en el tipo de terreno característico de la media-alta montaña.

En esta travesía, como en todas las que trascurren en pleno Pirineo, está completamentedesaconsejado ir solo por el riesgo añadido que supondría en caso de accidente, indisposición o desorientación.

La travesía se puede realizar de junio a septiembre, cuando los ventisqueros de nieve ya se han derretido y los refugios ya están guardados.

Como en todas las rutas circulares, el sentido de la marcha y el punto de inicio pueden elegirse libremente.

Por último, comentar que el nombre de la travesía tiene su origen en el oso Camille, que es (o era) uno de los últimos ejemplares de oso autóctono del Pirineo, y que tiene su hábitat en el territorio que cruza la Senda de Camille. La última vez que se vio a Camille fue en abril del 2008 y se encontraba gravemente enfermo. Ello, junto con su avanzada edad (25 años en el 2008), hace que sea altamente improbable que siga con vida.

Documentos PDF

Más información

Por el Plan d'Aniz
Relato I: De Gabardito a Lizara

Este relato ha sido escrito por la senderista Nuria Pozas (www.lasrutasdenu.blogspot.com) sobre su experiencia en la Senda de Camille. Agradecemos haya autorizado su publicación en Gronze.com.

De Gabardito a Lizara (3h 45m)

24 de julio del 2010

Después de perdernos con el coche y recorrer toda la Selva de Oza, conseguimos encontrar el desvío al refugio de Gabardito (1.380m). Varias curvas y aparcamos. Repaso de la mochila, nos calzamos las botas, y preparados para seis días de travesía, entramos en el refugio a recoger el forfait, el primer sello, el saco y el mapa. El guarda nos desea suerte, nos hacemos la foto oficial de salida y cargamos de agua las cantimploras. Es la segunda travesía de este tipo que hacemos Dani y yo, así que concienciados de lo que nos espera y esperando disfrutar de grandes paisajes, salimos sin más demora hacia Lizara. Son poco más de las dos de la tarde y el sol aprieta, pero corre un viento que refresca bastante.

El camino se adentra por un bosque, que en suave ascenso se acerca al Salto La Vieja, una bonita cascada que tenemos que remontar por su derecha. Se sube fácil, con algún paso sobre rocas y enseguida estamos arriba, en los llanos de Dios Tesalve, miremos donde miremos, sólo se ven vacas pastando tranquilamente.

En el refugio de Dios Te Salve, paramos a beber algo de agua y darnos crema, porque aquí esconderse del sol es imposible. Vigilados por el tentador Bisaurín caminamos por todo el llano, hasta que alcanzamos un pequeño collado, por una subida corta pero un tanto fuerte, y nos plantamos en el Plan d'Aniz; un paisaje parecido al anterior, y de nuevo, con ganado por todas partes.

Ya se empieza a intuir el collado de Lo Foratón (2.016m), aunque todavía no lo vemos con claridad. Caminando hacia nuestra izquierda, tenemos que remontar de nuevo otra rampa un poco más larga que la anterior. Desde las subidas, merece la pena pararse y contemplar lo que vamos dejando atrás.

Una vez arriba, ya vemos perfectamente el collado, y el camino para llegar hasta él. Lo alcanzamos sin problemas y estamos a los pies del Bisaurín. Nuestros planes iniciales eran salir pronto de Gabardito y hacer este pico, pero al final son las cuatro y media de la tarde cuando nos encontramos ante él, así que nos conformamos con hacerle una foto. Desde aquí también vemos el refugio de Lizara y la fuerte bajada que nos espera.

Una pareja que viene del Bisaurín y con un claro acento de conocer la zona, baja por delante de nosotros. El camino zigzaguea bastante, pero les vemos tomar atajos monte a través, así que hacemos lo mismo. Sin embargo la pendiente es bastante fuerte y las rodillas sufren, por lo que tras un par de atajos, decidimos retomar la senda y bajar más suave y más cómodo.

Hasta Lizara (1.515m), el camino no tiene pérdida. Son casi las seis de la tarde cuando alcanzamos el refugio, donde nos espera una buena ducha de agua caliente. El refugio, es muy acogedor, limpio y con habitaciones para ocho personas, con baño incluido. La cena, sobre las ocho de la tarde, nos recuerda los horarios de estos refugios, a los que hay que volver a acostumbrarse. Conocemos a otros grupos que también hacen la Senda de Camille, cuatro murcianos y dos navarros; todos han empezado hoy en Gabardito. Después de cenar, salimos a contemplar el anochecer fuera del refugio, pero el viento es realmente fuerte y frío, lo que nos da una idea de lo que nos espera al día siguiente.

La Plana Mestresa, desde la subida hacia el Puerto de Vernera
Relato II: De Lizara a Somport

De Lizara a Somport (6h 30m)

25 de julio del 2010

El viento ha soplado fuerte toda la noche y cuando nos levantamos pasadas las siete, todavía sigue haciéndolo con bastante fuerza. Bajamos a desayunar, recogemos las cosas y son las ocho y media de la mañana cuando nos ponemos en marcha. Aparte del viento, hace bastante frío, y ni siquiera la primera pendiente al salir del refugio hace que entremos un poco en calor.

Retomamos el camino que el día anterior nos ha llevado hasta el refugio y enseguida vemos el desvío a nuestra derecha, señalizado con unos hitos de piedra. La senda se estrecha y se adentra en zonas de mayor vegetación, pero en todo momento el camino es claro. Pronto alcanzamos el pequeño refugio de Ordelca, con su curiosa forma, y observamos que aunque no lo parecía ya hemos ganado bastante altura; el refugio de Lizara (1.515m) empieza a quedar bastante abajo. Subimos un poco más y se abre ante nosotros una bonita subida hacia la Plana Mestresa, con el macizo de la Vernera a nuestra derecha. Además la senda está muy marcada por la ladera izquierda, dejando el torrente abajo y en continuo ascenso.

En unos veinte minutos, estamos arriba, una subida cómoda y agradable, si no fuera por las fuertes rachas de viento que nos vienen de frente y nos dejan las orejas congeladas. Apenas puedo oír a Dani, que camina unos metros por delante. Por lo menos, nuestros ojos pueden disfrutar de un increíble paisaje. Superada la tartera el camino sigue subiendo hasta la caseta de la Vernera, por una zona herbosa y algo más llana que la anterior subida. Allí, paramos un rato a beber algo de agua y confirmar el camino con el mapa. Sigue haciendo bastante frío, así que seguimos la ruta a buen ritmo, intentando entrar en calor.

Son las diez de la mañana cuando alcanzamos la Plana Mestresa (1.984m); sólo por el increíble paisaje que se presenta ante nosotros merece la pena la subida. Sin embargo, el tiempo no está para grandes paradas, por lo que decidimos continuar el camino. Tomamos un desvío a nuestra derecha, al inicio de la plana y cruzando el riachuelo. En esta zona nos encontramos diferentes grupos de gente y aquí ya cada uno va tomando su dirección. Seguimos bordeando el macizo de la Vernera, ahora por su cara norte y por una senda bastante marcada llegamos en una media hora hasta el Puerto de la Vernera (2.115m), lugar privilegiado para contemplar la segunda sorpresa agradable del día: el Valle de los Sarrios. Sencillamente indescriptible.

Lo cruzamos por su izquierda, aunque el mapa indica la derecha. Pero, al menos a simple vista se ve un camino más claro por ese lado; lo importante es no ir por el centro, ya que se encuentra inundado, aunque la hierba no nos deje verlo. Y según caminamos, no podemos dejar de darnos la vuelta y contemplarlo una y otra vez. Además el viento ha parado en esta zona, así que el paseo empieza a resultar más agradable aún. Eso sí, incontables vacas, pero sarrios, ni sombra de ellos. Llegamos al final, donde hay un pequeño lago, que debemos cruzar y descender por la derecha de su desagüe. La bajada tiene bastante pendiente y piedra suelta. Entre las nubes se aparece tímido frente a nosotros el Midi d'Ousseau. Y toda la bajada es un auténtico espectáculo, un perfecto mirador de los Pirineos.

Continuamos el camino hacia la izquierda, llaneamos un buen rato y después un suave descenso. Nos encontramos mucha gente por la zona, lo que nos hace suponer que el ibón de Estanés queda cerca, así que aguantamos un poco más para descansar y comer algo contemplando el lago. Cuando ya lo intuimos, nos saltamos los hitos que nos llevan hacia él (aunque no hasta él, porque no hay que bajar), así que por no darnos la vuelta, destrepamos un poco entre las rocas. Buscamos un buen balcón sobre el ibón y paramos para un más que merecido almuerzo, cuando son las doce del mediodía.

Repuestas las fuerzas, con una media hora de descanso, seguimos el camino que bordea el ibón por su derecha y al llegar casi hasta la orilla, tomamos un desvío, de nuevo hacia la derecha para alcanzar por un camino entre verdes campas, el puerto de Estanés (1.792m; desde poco antes del ibón, la senda transcurre por el GR-11). Desde aquí ya podemos ver los montes que rodean la zona de Candanchú. Como vamos bien de tiempo y de fuerzas, decidimos continuar hasta Somport y llegar allí para comer y poder descansar toda la tarde.

Mientras bajamos, un desvío nos indica el camino que oficialmente debemos seguir, hacia la Chorrota de Aspe. Hemos leído que hay que cruzar varios torrentes, sobre piedra resbaladiza, y la vista que tenemos de ella, tampoco es muy atrayente. Comprobamos en el mapa que podemos bajar hacia el bosque de Sansanet y desde allí subir por la izquierda hacia la cabaña Pacheu, enlazando con el camino de la siguiente etapa. A los dos nos parece una opción interesante, así que para allí vamos. La bajada hasta el bosque es bastante pronunciada y el sol ya empieza a calentar. Poco antes de adentrarnos en el bosque, encontramos la cabaña de Escuret, donde se encuentra bien señalizado, el desvío hacia Arlet. Continuamos la bajada hasta que llegamos a la gave d'Aspe (ya estamos en zona francesa), que cruzamos por un puente. De ahí al parking, un kilómetro de subida por carretera y alcanzamos la cabaña Pacheu. Seguimos un poco la carretera, y en la curva tomamos el desvío a la derecha, que por un camino poco marcado, nos dejará en el refugio de Somport (1.681m) pasadas las dos y media de la tarde.

Al llegar nos encontramos con los dos navarros que hemos conocido la noche anterior. Nos cuentan que el paso por la Chorrota de Aspe, es algo delicado y bastante incomodo, porque es un continuo sube y baja entre piedra bastante suelta. Así que nos alegramos de haber decidido tomar el "atajo" por Sansanet y subir rectos hacia Somport, evitándonos de paso, las vueltas por Candanchú.

Después de comer, la niebla cubre por completo el refugio, y se levanta un viento algo fuerte y bastante frío. Pasamos la tarde, comentando con el resto de compañeros la etapa y lo que nos espera al día siguiente. Llega al refugio un grupo de diez madrileños, que empiezan la travesía en nuestro mismo sentido; así que al final, nos hemos juntado unos cuantos. Hacia las ocho de la tarde, la cena está lista. Una agradable sobremesa y sobre las diez nos retiramos a las habitaciones (para cuatro personas, y con baño a compartir) que la Senda acaba de empezar y todavía quedan muchos kilómetros por delante.

Bajando de Somport, hacia la zona de Aspe
Relato III: De Somport a Arlet

De Somport a Arlet (6h)

26 de julio del 2010

Amanece nublado, hace frío y una densa niebla cubre el alto de Somport (1.631m). Así que perezosos desayunamos y sobre las ocho de la mañana nos ponemos en marcha por el camino del día anterior. Bajamos sin problemas hasta la cabaña Pacheu, y la niebla que empieza a levantarse, nos deja unos paisajes que no dudamos en fotografiar. Además, por debajo de la niebla observamos que las nubes también se están retirando y parece que el día va a ser bastante soleado.

En la cabaña Pacheu, en lugar de ir por el desvío que indica el mapa hacia la izquierda, bajamos por la carretera hasta el parking, ya que hemos decidido que iremos hasta la cabaña de Escuret, por el "atajo" de la etapa anterior. Apenas son las nueve y media cuando llegamos a la cabaña, donde está señalizada la dirección hacia Espelunguêre. Pasamos de largo y enseguida nos metemos por el bosque de Borce siguiendo las marcas de la HRP (Haute Route des Pyrénées).

El camino es un constante sube y baja, que además está bastante lleno de barro, así que resulta un tanto incómodo. Cuando llevamos un buen rato caminando, llegamos a un claro bajo un macizo rocoso, el Maspètres, cuya vista impone un poco. Las nubes están cubriendo la zona, aunque parece que hacia donde vamos sigue reinando el sol. Una fuerte bajada nos lleva hasta la zona de Espelunguêre, donde aprovechamos para comer algo y descansar un rato. Son casi las diez y media.

Se despeja un poco y el sol pega fuerte, cuando empezamos a ascender por el bosque en dirección al Col Lapachouaou (1.887m). El camino tiene fuertes pendientes y pronto vemos la altura ganada; a lo lejos podemos observar el refugio de Somport. Los últimos tramos del bosque, se hacen algo más duros, justo antes de alcanzar las cabañas de Atsout y Grosse, una hora después de comenzar la subida.

Desde éstas, el camino sigue por la derecha y no tenemos muy claro, dónde está el collado al que nos dirigimos, así que nos tranquiliza ver las marcas del HRP. La niebla empieza a cubrir la zona y además hace algo de frío. Continuamos subiendo. La niebla ya nos cubre totalmente y apenas veo a Dani que camina a pocos metros de mí. La pendiente se va haciendo cada vez más pronunciada. Finalmente alcanzamos el collado, sobre las doce y media, pero ni paramos ya que no podemos disfrutar de ninguna vista, y el frío es ya bastante considerable.

Continuamos el camino por un desvío que hay hacia la izquierda. Seguimos sin ver nada y parece como si el camino cresteara un poco, aunque es ancho y cómodo. Según descendemos, la niebla empieza a levantarse y ya podemos ver algo más. Enseguida vemos una cabaña junto a un lago pequeño y nos hacemos ilusiones creyendo que es el refugio de Arlet. Cuando llevamos un rato caminando hacia ella, nos damos cuenta de que es la cabaña de Gourgue Sec, y que en realidad todavía queda un buen rato hasta el refugio. Como el tiempo no es muy agradable y vamos bien, decidimos seguir hasta Arlet y comer allí.

El camino todavía sube un pequeño collado desde el que se debe de ver el refugio, pero de nuevo, la niebla no nos lo permite. Se nos hace largo este tramo. Y de repente, cuando estamos casi a la altura del lago, podemos ver entre la niebla el refugio de Arlet (2.000m). Son las dos y ya hemos llegado a nuestro destino.

La tarde en el refugio, se hace un tanto pesada. No hay duchas, así que nos lavamos como podemos en la fuente de agua helada que hay fuera. La niebla ya no se levanta en lo que queda de día, por lo que tampoco tenemos muchas ganas de hacer nada y como el viento sopla frío, no apetece descansar junto al lago, ni podemos disfrutar de sus vistas. Al menos, una buena cena recompensa la larga tarde.

Nota: El refugio, en comparación con los anteriores, es bastante más austero, pero teniendo en cuenta que está a tres horas a pie desde la "zona civilizada" más cercana, resulta casi sorprendente todas las comodidades que ofrece. Hasta llegar aquí hemos oído todo tipo de "leyendas urbanas" sobre Arlet y su guarda; pasada la experiencia, sólo me queda comentar, que el sitio realmente es estupendo y que los guardas son muy amables. Ni rastro de esas historias que hemos ido escuchando.

Refugio de Arlet
Relato IV: De Arlet a Lescun

De Arlet a Lescun (5h 45m)

27 de julio del 2010

Ha sido una noche calurosa; y es que cuarenta personas durmiendo en la misma habitación, es lo que tiene. Dani, que no aguantaba más tiempo en la habitación, ha podido disfrutar de un bonito amanecer, con un precioso mar de nubes en el valle y un cielo totalmente despejado en el refugio; yo, que soy más perezosa, me conformo con verlo en las fotos que me muestra en el desayuno.

Pero tampoco me puedo quejar, porque cuando salimos del refugio, las nubes ya se han levantado y el sol brilla con fuerza. Las vistas sobre el valle, son impresionantes; el refugio, al lado del ibón, realmente parece otro al de la tarde anterior.

Aprovechamos para hacer unas buenas fotos, unos intentos de panorámicas y hacia las ocho de la mañana nos ponemos en marcha. Bajamos del refugio hacia la izquierda, por una senda que zigzaguea un poco y a ratos se pierde entre las rocas. Llegamos sin problemas a la cabaña de Lapassia, donde tenemos que parar a quitarnos el abrigo, porque el sol ya calienta.

En esta zona perdemos definitivamente la ruta, así que mientras buscamos hitos o alguna señal que nos indique el camino a seguir, nos alcanzan los madrileños. Entre unos y otros, encontramos una senda que sube ligeramente en dirección oeste, dejando a nuestra izquierda un pequeño torrente. Al llegar arriba, encontramos señales de la HRP, y enseguida el camino empieza a estar más marcado. Seguimos subiendo un poco, con unas vistas del valle y de las montañas que lo rodean, impresionantes. A nuestra espalda, queda ya, algo lejanos el Midi d'Ousseau y hacia delante, podemos empezar a ver la Mesa de los Tres Reyes y el Anie, con su característica forma piramidal.

Hacia las nueve alcanzamos el Col de Soubathou (1.952m). Aquí se nos unen los cuatro murcianos. Para llegar hasta el Puerto Lo Palo o Col de Pau, tomamos "Le Chemin de la Liberté": es uno de tantos caminos que utilizaban en la guerra civil los republicanos que huían a Francia y en la segunda guerra mundial los perseguidos por los nazis. Fácil, cómodo y con unas vistas impresionantes. Caminamos por la ladera francesa de la cresta que delimita los dos países; hacia la vertiente española tenemos, la zona de Aguas Tuertas (que queda muy abajo y apenas se ve), protegida por el Castillo de Acher, con su singular forma. De lejos, también podemos ver la cara norte del Bisaurin.

Al llegar a una placa conmemorativa de este camino, abandonamos el Sentier de la Liberté, ya que este se adentra en España y continuamos por la vertiente francesa. La senda a partir de aquí sube hacia lo que creemos que es el Puerto Lo Palo. Es un poco pedregosa, y tiene un par de rampas algo más fuertes, pero se hace fácil. Creyéndonos en el segundo collado del día, nos paramos a comer algo, nos despedimos de los madrileños, y junto con los murcianos tomamos la senda, que baja en un impresionante zig-zag y que pierde bastante altura. De repente, giramos a la izquierda y se aparece antes nosotros una pequeña subida, que nos lleva al que sí es el Col de Pau (1.942m). Desilusión. Aunque, tampoco es para tanto, la subida es corta, y alcanzamos el collado en unos quince minutos, cuando son algo más de las diez y media de la mañana.

Y a partir de aquí, el camino hasta Lescun es todo bajada. Empezamos con una fuerte pendiente por un camino un poco pedregoso hasta la cabaña de Bonaris. Los murcianos, se quedan rezagados, así que continuamos el camino los dos. Y desde Bonaris hasta los restos de las cabañas de Itchaxe, otra fuerte bajada, al costado de un bonito torrente. Al llegar a las cabañas volvemos a perder la senda. Vamos de frente, por donde podemos y al rato vemos el camino un poco por debajo. Retomamos la senda, que se adentra en un bosque, con caminos encharcados y llenos de barro. Al poco, aparece el puente de Itchaxe, y lo cruzamos, aunque la senda ya no es nada evidente y no estamos seguros de haber cruzado en el momento adecuado. Pero, no quedan fuerzas de dar más vueltas, así que ni miramos el mapa y seguimos adelante como podemos. Al rato, encontramos otro puente, y suponemos que nos hemos precipitado al cruzar. Ahora el camino es ya una pista por la que podemos bajar a más velocidad.

Como no queda mucho hasta Lescun, y es la una del mediodía, decidimos aguantar un poco, y no parar hasta alcanzar el refugio. La pista se hace carretera y los pies empiezan a sufrir. Ya no hay sombras, el sol pega fuerte y las rodillas se resienten de las fuertes bajadas. Encontramos una señal de GR que parece que ataja la pista. El camino muy pedregoso, resulta bastante incomodo, y para nuestra sorpresa, al llega al final del mismo, está cortado, porque una fuerte avenida del río se ha llevado por delante el puente que lo unía con la carretera. Miramos si es posible cruzar el río, pero el agua baja con bastante fuerza y no encontramos ninguna roca que asegure el paso, sin riesgo a terminar con un buen chapuzón. Esta vez sí, vuelta sobre nuestros pasos, retomamos la carretera y alcanzamos por fin el Camping Lauzart (860m), después de unos 45 minutos por pista. Ambos llegamos con las rodillas bastante cargadas por la fuerte bajada.

Después de una buena ducha, comemos bajo la sombra de los árboles del camping, y nos pasamos la tarde descansando y contemplando el espectacular Billare, una imponente mole rocosa que resguarda la zona de Lescun. Algunos compañeros deciden ir hasta el pueblo de Lescun, y otros nos quedamos en el camping, comentando la etapa y lo que está por venir. Hacia la ocho, de nuevo una buena cena para reponer fuerzas y sobre las diez, a dormir, que ya vamos notando todos los kilómetros caminados y todavía quedan por delante dos duras jornadas.

Collado de Petrechema
Relato V: De Lescun a Linza

De Lescun a Linza (7h)

28 de julio del 2010

Amanece completamente despejado, y todo apunta a que el día va a ser bastante caluroso. Nos queda por delante una larga jornada, con un fuerte ascenso, así que procuramos desayunar rápido y prepararnos lo antes posible. Pero al quinto día de travesía las energías ya no son las mismas, así que nos dan las ocho cuando queremos salir del camping (860m).

Retrocedemos unos pasos por la pista del día anterior y enseguida vemos un cartel que nos manda por una pista a la derecha, hacia las cabañas de Ansabère. Desde el inicio de la etapa vemos de frente el collado de Petrechema, entre el Sobarcal y las agujas de Ansabère en primer plano y el propio Petrechema a su lado. Hacia atrás vamos dejando el increíble circo de Lescun y a nuestra derecha el imponente Billare.

Procuramos llevar buen ritmo por toda la pista, que finaliza cuando llegamos al Pont Lamary (1.171m), hora y media después de iniciar la etapa. Todos estos kilómetros por asfalto se nos hacen bastante duros y por momentos nos desmotivan un poco. Cruzado el Pont Lamary, el camino ya de tierra, asciende con algo más de pendiente dejando la Gave d'Ansabère a la izquierda, hasta que alcanzamos una pequeña planicie, con una impresionante vista del Petrechema, las agujas y el collado.

El grupo de madrileños aprovecha para descansar aquí; Dani y yo decidimos seguir un poco más y descansar en las cabañas al pie del collado. En la planicie, hay que girar bruscamente hacia la izquierda y seguir el camino que asciende por bosque, con fuerte pendiente hasta las cabañas; cabe decir, que el camino está totalmente señalizado y no tiene pérdida.

Son las 11 de la mañana y estamos en las cabañas de Ansabère (sobre los 1.600m). Dani me espera en un pequeño rincón bajo la sombra, donde paramos a comer algo, echarnos crema y beber un poco de agua. En veinte minutos decidimos ponernos de nuevo en marcha; llenamos las cantimploras de agua en las cabañas y hacia el collado.

Casi desde el principio toda la subida atraviesa un canchal interminable, con bastante pendiente y algo resbaladizo en algún punto. En cada mirada atrás observamos que las cabañas ya quedan muy lejos y que ganamos altura muy rápidamente. En unos cuarenta minutos la subida queda protegida por las agujas de Ansabère, y se convierte en una canal ancha, donde las piedras ya no dejan ver ni rastro de tierra. La pendiente es algo más fuerte, pero ya empezamos a intuir el final. A ratos oímos las voces de un grupo de escaladores que están haciendo de las suyas en las agujas, y les podemos ver en una de las paredes. La subida al collado, aunque es dura, ofrece unas increíbles vistas que merece la pena pararse a contemplar.

Y sobre las doce y media, alcanzamos el collado de Petrechema (2.084m), donde nos hacemos unas fotos, observamos a un grupo que sube al pico del mismo nombre, bebemos algo de agua y nos volvemos a echar crema. Decidimos no parar más, porque el sol pega fuerte y no hay sombra donde descansar, así que comenzamos el descenso. Para llegar a Linza hay dos caminos; hacia la izquierda por las Foyas del Ingeniero, que es el camino oficial y hacia la derecha, por el collado de Linza, un camino más amplio pero totalmente expuesto al sol.

Así que tomamos el camino oficial y en el cruce vamos hacia la izquierda. El descenso por la Foyas del Ingeniero es espectacular, pero como ya nos avisaron los navarros, es una auténtica olla donde el viento no corre, el sol pega fuerte y el calor se hace casi insoportable. No les falta razón, así que bajamos lo más rápido que se puede, ya que hay puntos de fuerte desnivel y con mucha piedra suelta. Una hora después hemos perdido ya mucha altura, y vemos una senda a la derecha que baja directamente al valle. Así que descendemos y bajo unos buenos árboles, hacemos una pequeña parada para beber algo de agua y comer unos frutos secos. Son las dos de la tarde, y queda muy poco hasta Linza, así que en unos minutos decidimos continuar y descansar en el refugio.

Seguimos por un agradable bosque, y en algo menos de una hora llegamos a Linza (1.340m), custodiado por el Txamantxoia. Nos encontramos con los navarros que hace un buen rato que han llegado y vemos mucha gente que viene de subir la Mesa de los Tres Reyes. Aprovechamos que hemos llegado relativamente pronto, para darnos una buena ducha y comer al sol.

La tarde en Linza es inmejorable; una buena conversación con el resto de compañeros de la Senda en las mesas que hay fuera del refugio, vistazo al mapa para concienciarnos de lo que nos espera en la última etapa, intento de búsqueda de alternativas, intercambio de opiniones sobre la travesía y en general, unas cuantas risas. Sobre las ocho, la última cena todos juntos, y hasta la hora de dormir, salimos otro rato fuera a contemplar el anochecer y disfrutar de la tranquilidad que reina en la zona.

Subiendo al Paso de Taxeras
Relato VI: De Linza a Gabardito

De Linza a Gabardito (9h 40m)

29 de julio del 2010

Sin lugar a dudas la etapa reina de la travesía. Por su longitud y los dos collados que hay que superar. Así que procuramos levantarnos temprano y estar puntuales a las siete, con todo listo, para desayunar y salir cuanto antes. Es el último día y al levantarnos notamos el cansancio acumulado. Va a ser un día duro y largo, por lo que pasadas las siete y media de la mañana nos calzamos las botas y nos ponemos en marcha.

Desde Linza (1.340m) hasta Zuriza, tenemos alrededor de cinco kilómetros por pista, que aprovechamos para ir cogiendo ritmo, y recorrerlos lo antes posible. A mitad de camino, hay una fuente, la fuente de los Clérigos, que es el único punto de la etapa donde podremos recargar agua.

Llegando a Zuriza, se alzan ante nosotros como una majestuosa muralla, los Alanos. A la altura del camping, seguimos la pista que sigue de frente, con los Alanos a nuestra derecha, siguiendo las indicaciones del GR-11. Hora y media después de salir de Linza, alcanzamos el parking y tenemos el Paso de Taxeras (alrededor de 1.900m, único punto franqueable de esta gran muralla) casi frente a nosotros. Todavía queda un rato de pista, ahora ya ascendente, que se puede atajar monte a través. No nos quedan muchas fuerzas para fuertes pendientes, así que Dani y yo decidimos seguir por el asfalto y nos despedimos de los navarros, con quienes hemos venido juntos hasta aquí.

Poco antes de la granja y el final de la pista, paramos un rato para beber algo de agua, comer un poco y echarnos crema, porque hoy el sol también brilla con fuerza. Continuamos, y son casi las diez de la mañana cuando nos encontramos en la base de Taxeras. Habíamos pensado en una variante por el collado de Estriviella, y bajar directos a la Selva de Oza, pero finalmente optamos por seguir el recorrido oficial.

La subida al principio es bastante buena, pero engañan mucho las dimensiones, porque el collado parece estar muy cerca, y cuando miras a tu alrededor empiezas a darte cuenta de lo poco que se avanza. A medida que vamos ganando altura, la tierra va quedando escondida bajo un pequeño pedregal.

Teniendo de frente la Punta del Achar, parece haber dos collados; el correcto es el de la izquierda, ya que por la derecha no se puede subir. Así que bordeamos la Punta del Achar, dejándola a nuestra derecha y entramos en la canal de subida. Por suerte, aquí no pega el sol, pero el viento empieza a correr fuerte, por lo que procuramos avanzar lo más rápido posible. En la canal hay rocas de tamaños considerables, y llegando al final, es necesaria una pequeña trepada, sin riesgo ninguno. Son las once de la mañana cuando llegamos arriba. El espectáculo que se aparece ante nosotros, cuando salimos como podemos de entre las rocas, es sencillamente asombroso y no dejamos de decir, que bien merece la pena el esfuerzo, por poder contemplar el amplio valle que se abre en las alturas. La otra cara de los Alanos impresiona por sus formas, y al fondo hacia nuestra izquierda, se alza el Peñaforca.

Tras varias fotos, algo de comer y un poco de agua, decidimos continuar. En esta zona es fácil desviarse del camino; hay que seguir lo más recto posible, dirección sur, hacia un collado que se abre entre la Peña de Cuello Marcón y la Ralla de Forca, con los Alanos a nuestra espalda. En esta zona, nos hemos perdido un poco, así que cuando nos damos cuenta, debemos retroceder unos pasos y tomar la dirección correcta. Nos juntamos con el grupo grande de madrileños y bajamos el Estrecho de a Ralla con ellos. Aquí cada uno, baja como puede, porque se trata de una gran pendiente, con un fuerte desnivel, y hay puntos que casi hace falta saltar de roca en roca.

Sobre las doce y media estamos abajo, reventados por la tremenda bajada y con las piernas y rodillas casi destrozadas. El paisaje verde y con bosques frondosos, por lo menos nos anima la vista. Bajo la sombra de los árboles, paramos a comer algo y reponer fuerzas. A la una del mediodía decidimos continuar y buscamos las señales del PR que nos llevará hasta el Colláu de Lenito Baxo y de aquí a Gabardito. Hemos leído y escuchado, que la bajada de Lenito es "infernal"; no estamos demasiado preparados para otra fuerte e incomoda bajada. Sacamos el mapa y observamos que podemos bajar toda la Val d'Espetal hasta Ciresa y ahí remontar la Val d'Echo, bordeando por completo la sierra de los Cuellos de Lenito. Calculamos que deben ser unos 15 km.

Así que tenemos dos opciones: kilometrada en llano o fuerte desnivel (de subida, pero sobre todo de bajada incómoda). Energía tenemos, pero rodillas fuertes no, así que optamos por la primera opción, convenciéndonos que con un collado al día es suficiente.

Desde este punto hasta Ciresa, es un camino medio pista, bastante agradable, al lado del Espetal y con sombra. Caminamos muy motivados y en algo menos de hora y media llegamos al pueblo, lo que nos motiva aún más, y no sé, si por la emoción, por creernos ya cerca de nuestro destino o por qué extraña razón, ni miramos el camino a seguir y nos metemos por la carretera como unos campeones. No es necesario comentar que cuando llegamos al desvío a Gabardito (940m), tenemos la moral por los suelos y la fuerza en negativo. Son algo más de las tres y media de la tarde, hace un sol de justicia, las mochilas pesan más que nunca y todavía nos quedan los 7 km de subida hasta el refugio.

Tomamos el atajo por monte en lugar de las curvas de la carretera; pero subir cada vez cuesta más. Así que a mitad de camino volvemos a la carretera y decidimos seguir el camino por ahí. Cuando nos quedan un par de curvas para alcanzar el refugio, bajan en coche los navarros, con sus camisetas y contentos de haber finalizado la Senda. Nos cuentan que la bajada de Lenito efectivamente es un infierno; aunque tampoco estoy muy segura de que nuestra opción fuera mucho mejor.

Al final, sobre las cinco de la tarde, después de más de nueve horas de etapa y con toda la travesía acumulada en nuestro cuerpo, llegamos al refugio de Gabardito (1.380m), donde nos esperaba la jarra de cerveza más fresca jamás imaginada.

Orgullosos nos ponemos nuestras camisetas de la Senda de Camille, y tumbados bajo los árboles fuera del refugio, descansamos un rato y celebramos, como dijo Dani, ¡un nuevo éxito!

 

Ni que decir, que la travesía es francamente espectacular, con paisajes muy variados, y vistas casi sobrecogedoras. Los refugios una maravilla y los guardas gente estupenda. La gente que tuvimos la suerte de conocer, genial y pasamos ratos muy buenos. Son seis días duros, muchos kilómetros y mucho desnivel, pero tanto Dani como yo, volveríamos a hacerla, y es una buena forma de conocer esa zona, y pensar en diferentes excursiones para seguir conociendo esos valles.

Refugio de Gabardito
Los refugios en La Senda de Camille

La Senda de Camille pasa por cinco refugios y un camping:

Refugio de Linza. Está a 1.340 metros de altitud, en el valle de Ansó. Dispone de 84 plazas. Hay acceso por carretera. Está abierto todo el año. Dispone de bar-restaurante y de cocina libre. Es propiedad del ayuntamiento de Ansó. Web: www.refugiodelinza.com.

Refugio de Gabardito. Está a 1.380 metros de altitud, en el valle de Hecho. Dispone de 48 plazas. Hay acceso por carretera. Está abierto todo el año. Dispone de bar-restaurante y de cocina libre. Es propiedad del ayuntamiento de Valle de Hecho.

Refugio de Lizara. Está a 1.515 metros de altitud, en el valle de Aragüés del Puerto. Dispone de 75 plazas. Hay acceso por carretera. Está abierto todo el año. Dispone de bar-restaurante y de cocina libre. Es propiedad de la Federación Aragonesa de Montañismo. Web: www.refugiodelizara.com.

Albergue Aysa (Somport). Está a 1.640 metros de altitud, en el puerto de Somport (frontera con Francia). Dispone de 55 plazas. Hay acceso por carretera. Está abierto todo el año. Dispone de bar-restaurante, pero no de cocina libre. Lo utilizan muchos peregrinos al ser el inicio del Camino Aragonés de Santiago. Es de propiedad privada. Web: www.albergueaysa.com.

Refugio de Arlet. Está a 1.600 metros de altitud, en el valle de Aspe (Francia). Dispone de 45 plazas. No hay acceso por carretera (tres horas de marcha a pie). Está abierto de junio a septiembre. Dispone de bar-restaurante, pero no de cocina libre. Es propiedad del Parque Nacional de los Pirineos.

Camping Lauzart. Está a 860 metros de altitud, en el valle de Aspe (Francia, a 3 km de la localidad de Lescun). Dispone de 25 plazas. Hay acceso por carretera. Está abierto de junio a septiembre. Dispone de bar-restaurante, pero no de cocina libre. Es de propiedad privada.

Barranco de Acherito
Parque Nacional de los Pirineos y Parque Natural de los Pirineos Occidentales

La Senda de Camille cruza dos grandes espacios protegidos:

El Parque Natural de los Valles Occidentales. Se encuentra en la vertiente española de los pirineos occidentales, en la región de Aragón (provincia de Huesca). El Parque Natural fue creado en el año 2006, y ocupa una superficie de 27 mil hectáreas a las que se añaden 7 mil más de zona periférica con un grado de protección inferior. Es un espacio natural aun poco conocido y muy poco visitado, pero ofrece unos grandes atractivos paisajísticos, con lagos (ibones) y formaciones cársticas (simas), importantes valores naturales, con extensos bosques de abetos y hayas, y una riqueza faunística que presenta como estandartes el oso y el quebrantahuesos.

El Parque Nacional de los Pirineos. Se encuentra en la vertiente francesa de los pirineos occidentales, a caballo entre las regiones de Mediodía-Pirineos (Midi-Pyrénées) y de Aquitania (Aquitaine). El Parque Nacional fue creado en el año 1967, y es extiende por una superficie de 46 mil hectáreas con una zona periférica de protección de otras 206 mil hectáreas. Es uno de los espacios naturales más visitados de Francia, con cerca de un millón de visitantes anuales. Presenta un alto atractivo paisajístico, con el impresionante Circo de Gavarnie y el lago de Gaube como lugares más emblemáticos, y es un paraíso para los senderistas y montañeros. En los valles de Aspe y de Ossau, junto con el Valle de Aran, sobreviven los últimos osos pardo del Pirineo, una colonia de unos 15 ejemplares con un negro futuro por los intereses económicos de una minoría de cazadores y criadores de ganado ovino.

Experiencias de senderistas
Experiencia Nº 1
 
- 9 de agosto de 2013 -
 
Nombre: Jon Kepa Guarrotxena Egia
Mail: gjonkepa@yahoo.es
Cómo: A pie
Cuándo: Agosto de 2013
Recorrido: Refugio de Lizara, inicio y fin; circular en sentido contrario a la agujas del reloj
Etapas: 6
 
Experiencia
En general la valoro muy bien, está bastante señalizado, aunque algunos tramos tenías que consultar el mapa, pero por lo general bien. Lo mejor del recorrido son sus paisajes, valles, cimas, etc... que son impresionantes, por ejemplo cuando salí el primer día hice la etapa Lizara-Somport y fue bonita con el valle de los Sarrios, el ibón de Estanes y después las pistas de Candanchú. Después la subida al collado de Petrechema, el pueblo de Lescun.
 
Dificultad
Si estás acostumbrado a andar por las montañas no tienes ningún problema. Lo más duro para mi fue la etapa reina entre Lintza y Gabardito, ya llevas unas cuantas etapas y las piernas están cargadas. Tienes muchos desniveles entre el paso de los Alanos y la subida a Lenito (por cierto vaya subida) y para colmo una subida extra hasta Gabardito. Por lo demás las otras etapas bastante bien.
 
Señalización
Esta bien señalizado en algunos tramos, en otros tenía que mirar el mapa o la guía que te dan, sí me perdí en un tramo pero me di cuenta y retrocedí pero sin más. Me comentaron que en la zona de Francia no estaba bien señalizado y a mi me pareció que sí está bien señalizado.
 
Lugares de pernoctación
Pernocté en casi todos los refugios de la senda, excepto en Lescun que dormí en el pueblo porque no tenían sitio en el camping. Todos están bien, el que me gusto fue el de Arlet, no es que fuera una maravilla pero donde está a 2.000 metros está bien.
 
Sugerencias a los futuros senderistas
Lo primero que disfruten, que no vayan a sufrir, y con paciencia, disfrutando de las maravillosas escenas que se van a ir encontrando en cada recodo que pasen.

Fotos

De camino a Arlet
Ibón y refugio de Arlet
Aguas Tuertas bajando de Arlet
De camino a Lescun
De camino a Lescun
De camino a Lescun
Refugio del camping de Lauzart (Lescun)
De camino a Linza
De camino a Ansabère
Petrechema y Ansabère
Barranco de Acherito desde Sobarcal
Barranco de Acherito
Cima de Sobarcal
Hacia el collado de Petrechema
Agujas de Ansabère
Llegando a Linza
Bosque de Lenito
Sierra de Alano
Alano y alado...
Castillo de Acher
Valle alto del Castillo de Acher
Refugio de Gabardito
Refugio de Lizara
Ibón de Estanés
Valle de los Sarrios
Sarrios (rebecos)
Col d'Ichère
Grandioso paisaje de lomas, collados y valles